Apuntes sobre el Estado laico y las familias

1.- El Estado laico no significa hostilidad hacia ninguna religión o iglesia. Al contrario, da garantías para que todas ellas y sus feligreses puedan profesar su fe con libertad, así como a los no creyentes el sostener sus convicciones éticas y vivir de acuerdo a ellas. Precisamente para que cada ciudadano tenga la misma posibilidad de ejercer sus derechos y libertades de acuerdo a sus convicciones particulares es que el Estado laico renuncia a imponer a la sociedad un modelo de virtud y, por lo mismo, promueve valores para respetar a los otros y sus diferencias, los cuáles debe hacerlos prevalecer en el ámbito de lo público.

Trump en México: Peor imposible

A la memoria de Juan Gabriel,
mexicano inmortal que residía en Estados Unidos

La ingenuidad no es excusa, menos aún para un jefe de Estado. No se diga cuando se juega con lumbre en un asunto de enorme trascendencia. Lo que ocurra en la elección de Estados Unidos no nos puede ser indiferente, eso es verdad, pero lo que resulta inconcebible es que se actúe para beneficiar a quien representa la mayor amenaza a los intereses del país y de los millones de paisanos que allá viven.

Una de dos: Enrique Peña Nieto invitó a Los Pinos a los dos candidatos con inaudita candidez o bien lo hizo con perversidad inconfesable –si éste fuera el caso, que el tiro le haya salido por la culata no es consuelo. No nos puede dar lo mismo quién triunfe en la elección norteamericana, pues México ha sido colocado en el centro del debate de las campañas porque Donald Trump logró la candidatura mediante un enervante discurso supremacista, racista y antinimigrante, con innegables resonancias fascistas, que hace de los mexicanos establecidos en ese país un mal a combatir para que “América sea grande otra vez”. Aunque parezca ficción de fábula, el ratón invitó al gato a comer con gran pompa.